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EN TORNO A FÉLIX ROMEO: CONFESIONES


En estos días se ha hablado, se habla y se hablará de Félix Romeo. Literato extremadamente brillante, aglutinador de personas con ideas y de ideas, coleccionista de información, de ideas propias y opiniones extrañas, fue un gran captador de amistades. Tan brillante que su profe de filosofía le daba sobresaliente sin asistir a los exámenes.
Y se habla, no precisamente por el éxito de su último libro que todavía no ha visto la luz, sino porque a sus 43 años, inesperadamente, nos ha dejado huérfanos a todos, y en España somos muchos, que por un motivo u otro lo conocíamos y tenemos algo que contar u opinar.

Con Félix tuve una escasa y novelesca relación: Ya lo conocí en el BV80 con 14 años y, aun teniendo yo 26, me marcó. En el BV asistió entre otros al primer concierto oficial de Bunbury y vio algunas obras de teatro.
Sirva este ejemplo: uno de los pasajes de "Noches de BV80", donde aparece Félix, para ver la imagen que yo guardaba de él en el momento de escribirlo, tiempo antes de que, mediante su amigo Rodolfo Notivol, nos reencontrásemos.

DOMINGO, 28 DE FEBRERO DE 1982
[...]
Salgo a cenar y todavía está Félix Romeo en la calle, al lado de la puerta, cuchicheando con sus colegas. No sé qué tramarán porque paso por delante, me miran y siguen a lo suyo, como si trapichearan. Félix viene por el BV80, casi siempre acompañado de una camarilla de “hombres” de negro como él, con más pintas de críos intelectuales que de tempranos siniestros. Llama la atención por su corpulencia y me recuerda a cuando con doce años paré de crecer y de engordar. Ya con veintiséis he bajado de peso pero continúo manteniendo la misma estatura. Él, con sus quince*, a partir de ahora tampoco creo que cambie mucho a no ser por dentro. Es un personaje extraño que roza el misterio, del que, con tan pronta edad, muchos comentan y creo que pocos conocen, pero comedido y reservado. Lo tienen por cerebrito y, habiendo hablado lo justo con él, no me extraña. Sus amigos van detrás como a la espera de que en cualquier momento se ponga a repartir caramelos. Si no fuera por su corto pelo e interminable perímetro recordaría a Cristo, pues dicen que también lo seguían con el mismo interés. Y, salvando distancias temporales, igualmente parece el jefe de la banda.

[*En ese momento me pareció que tenía 15 por lo menos]
Creo que esta figura no difiere mucho de la que reflejan las crónicas de los que, lo conociesen tanto como dicen o no, lo disfrutaron después.
Entre el BV y nuestro reencuentro, a lo largo de los años seguí sabiendo de él en la distancia por diferentes formatos audiovisuales o sólo visuales, y continuaba pareciéndome el Félix del BV80.

Es cierto, era un regalador. Regalaba sus ideas, agasajaba a sus invitados en los cumpleaños. En uno de ellos me regaló "Amarillo", su tercer libro. Anteriormente me espoleó para que escribiera mi primer libro "Noches de BV80" y provocó el segundo, uno de pensamientos, al regalarme en una de mis fiestas "Pasos en la arena" de REMY DE GOURMONT, libro que me impactó.

Sobre mis pensamientos, en el transcurso de una cena se empeñó en una discusión sana, en que "Sesenta y nueve pensamientos" como título era mil veces más apropiado para mi libro que el de "Pensamientos del mes ante el botellero", sin atender a mis razones. No sé si para bien o para mal me negué a cambiarlo.
Me regaló también, e igual de bien me sirven, dos discos de música contemporánea alucinante "KURTÁG : 80". Los exprimo para con sus jugos llenar algún fondo de mis películas.
Yo no caí en regalarle nada. Bueno sí: el dvd de una antigua rareza cinematográfica rusa que afortunadamente desconocía, e información, mucha información en exclusiva, de la cual parte sólo he compartido con él.
Compartí también con él cariño. Le dí la confianza y mi amistad.
Félix fue el único hombre que leyó entero el borrador original de "Noches de BV80". Y la única pega confesada que le puso al tocho fue ésa, que no estaban los tiempos para publicar un libro de más de 1.000 páginas de un principiante en ningún sitio. Que se podía y habría que aligerarlo de datos mínimo hasta quitar 300. También me negué, por lo menos en una primera edición. Los personajes de "Noches..." merecían, como así ha ocurrido, estar en la historia de España.

Por circunstancias un tanto inconcretas, que por su muerte temprana no vienen a cuento, mantuvimos, sin haber tiempo para dar marcha atrás, una afectuosa enemistad. Y digo mantuvimos por la esperanza de que este oxímoron también fuese compartido por él.
Personalmente, mientras duró esa afectiva enemistad, llegué a fantasear con que era mi mejor gran enemigo. ¿Quién puede creer ser alguien sin un enemigo de altura? Me hacía ilusión disfrutar de semejante lujo. Ahora, sin él, me siento menos Valtueña.
Pero lo crucial es que me quedaré sin saber qué opinaría de mis libros que están por publicar o por escribir, y en quién pondré ahora la esperanza de que algún día los llegue a leer.

Hasta la vista, Félix. Qué bueno fue conocerte. Espero con ansia que entonces alcancemos la comprensión mutua.

Valtueña.
























Fotos: 27/7/2009 [Marisa Lanca]

AKI ZARAGOZA RECOMIENDA "NOCHES DE BV80"

El magazine AKI ZARAGOZA nº 130 de 2011, en su 25 aniversario, recomienda recordar leyendo "Noches de BV80" de Valtueña.


[Valtueña, como se aprecia en la foto, es un "BVadicto". ¿Y tú?]

"Noches de BV80" en Radio 3



Valtueña es entrevistado en el programa "Hoy empieza todo" de Radio 3 RNE, 23-8-2011, por Gustavo Iglesias.



Aquí podéis escuchar el podcast que tiene la siguiente presentación:

José María Valtueña es el autor del libro "Noches de BV80" y, además, dueño de este mítico bar de Zaragoza que tuvo su auge entre los años 1981 y 1983. ¿Quién mejor que el mismo Valtueña para hablarnos de estas 1.019 páginas y de la historia de uno de los locales más importantes de Zaragoza?
http://www.rtve.es/alacarta/live_audio_PopUp.shtml?idAudio=1180268&vp=4.0.25&lang=es

El BV80 en televisión: Historias del Rock

En el programa "Todo incluido" de ZTV, en la sección Historias del Rock, entrevista a Valtueña. Sin censuras. ¡Larga vida al rock&roll!





"Noches de BV80" en LA VANGUARDIA


Hoy, día de mi cumpleaños, tengo el placer de presentar mi primer regalo recibido.
Ayer apareció publicada una crítica sobre mi libro "Noches de BV80" en el suplemento CULTURAS de LA VANGUARDIA.

Reproduzco el texto íntegro del artículo:

La transición nocturna - El bar zaragozano BV80, escenario único que reunía lo granado y lo transgresor, lo alternativo e iniciático, revisitado ahora en un libro.

El vórtice subterráneo

Raúl Minchinela

En el nuevo mito de la metrópolis, la cultura sucede en los bares. El espacio público tiene un aspecto diáfano, pero en las calles y plazas no se permiten las sorpresas. La vida urbana no normalizada se desarrolla a media luz y en recinto cerrado; allí toman cuerpo los pequeños avances, despunta el devenir de cada nueva generación. La historia de una ciudad debería incluir la historia de sus bares, pero es un registro disgregado, atomizado. Cada propuesta, cada tribu, cada troupe se desarrolla por separado. Es difícil encontrar un centro neurálgico que relacione y explique, un núcleo donde las cosas nazcan, se muestren y se extiendan. Que permita construir una crónica coherente.

Zaragoza ha resultado tener una de esas piezas reveladoras. Así lo cuenta Noches de BV80, la historia del único bar alternativo en una época de cavas de jazz y discotecas de directo ocasional. El BV80, que estuvo abierto desde 1981 a 1983, presentaba un programa que incluía a diario un concierto por la tarde, una representación de teatro por la noche y una presentación, literaria o pictórica, en el intermedio. Allí confluían el punk incipiente y los grupos de teatro contestatario que demandaban libertades tiznándose la cara con polvo de arroz. Se cruzaban la pintura y la poesía, el rock garajero y el cante jondo. Cada uno con sus tipologías, en una época en la que las diferencias de tribu se solventaban a puño y acero. La transición y la movida condensadas ante la misma barra, con una clientela donde que circulaban “artistas, políticos, intelectuales trasnochados, macarras en tiempo de relax, atracadores, quinquis, putas, teatreros y músicos”; estudiantes de medicina que salían de copas armados con navajas y delincuentes de recorrido que asaltaban empuñando escopetas recortadas. El bar como convergencia pero también como punto de origen: prestaba sus sótanos como local de ensayos, a riesgo -mejor, a condena- de que tumbaran la caja a base de combinados gratis. Allí los grupos nacían, ensayaban, se fogueaban, se mezclaban y se rebautizaban “para que olvidáramos lo malos que eran hace medio año”.

Las mil páginas del volumen reconstruyen, literalmente día a día, lo acontecido y los alrededores. Allí retrata a Los Grifos entrando a tiro limpio la misma noche del golpe de Tejero, vestidos de guardiaciviles, congelando a la concurrencia. Allí anuncia Dionisio Sánchez que tenía a Quini secuestrado “aquí al lado”, para sorpresa de sus verdaderos secuestradores, que estaban en la sala y sabían que, efectivamente, se encontraba a dos calles. Allí tiene sentido la historia del hombre que se empotró contra una comisaría a fin de salvar la vida, para descubrir que no había nadie de guardia; y la del mimo que devuelve el cuchillo a su agresor, un asistente que no soporta bromas y se desquita en caliente. Allí recibieron Sabina y Krahe, en su primera actuación fuera de su feudo en La Mandrágora, una lluvia de calderilla lanzada por jerifaltes. Por allí atraviesan Miguel Ríos, Manolo García, Pepe Carroll, Loquillo o La Polla Records en intervenciones nimias, porque invitados y protagonistas son todos secundarios, sometidos a una historia mayor: la de las inquietudes polarizadas en el único espacio posible, en un vórtice subterráneo. Una encarnación de El espíritu de La Colmena reformulado sobre sexo, drogas y rockanrol.

Abundando en la suma de vida e historia, bastantes personajes del BV80 han terminado con calle o plaza en Zaragoza: el diputado José Antonio Labordeta, el poeta Antonio Fernández Molina, el cantante Mauricio Aznar... Y también Héroes del Silencio: en el BV80 se inició la carrera de Enrique Bunbury, el único español que ha conseguido ser una megaestrella del rock y, en consecuencia, al que menos se le perdona. Precisamente son los Héroes los que dan dimensión a las consecuencias del BV80, porque el público de rock se curtió allí, y luego pudo inundar una ciudad entera. El libro esconde las claves para iniciar una dinámica histórica, a sabiendas de que incluye la ruina económica. La historia de una ciudad es la historia de sus bares, pero ser un bar nuclear no garantiza el legado: el BV80 había sido borrado. Los cronistas reubicaban sus conciertos y sus sucesos en otros rincones. Había terminado olvidado, como las decenas de bandas que acogió, desde Aborígenes del Cemento -centrales en la historia del bar- hasta 319008, el grupo que tomaba el nombre del número de teléfono de la madre del cantante. Los bares son historia, pero una que no deja ruinas. La cultura urbana termina siendo sólo historias. Que cuando hay suerte, confluyen en una sola.

más info:
http://minchinela.com/blog/2011/07/27/vortices-urbanos-en-el-culturas/
http://minchinela.com/blog/2010/09/07/noches-de-bv-80/

El libro "Noches de BV80" ya se considera un clásico


"Tu libro se ha convertido en un clásico".
Con estas palabras me sorprendió gratamente hace tres días Pepito Fernández, de la prestigiosa Librería Antígona. Un librero selecto y selectivo con más de 30 años de profesión. Un duro.
Acudí allí a la presentación de otro libro, y como no veía el mío, le pregunté:
-¿No tendrá usted por ahí "Noches de BV80"
Levantó la cabeza y, al verme, contestó:
-¡Hombre, señor Valtueña, pues sí! Está en la sección de música. Me gusta tener 2 ó 3 ejemplares. A menudo viene alguien buscándolo. Siempre vendrá alguien buscándolo, así que siempre estará ahí. Tu libro se ha convertido en un clásico. No como la mayoría de los que se publican, que a los dos meses ¡a tomar por el culo!



Aunque no me dé dividendos, "Noches de BV80" me tiene feliz. 14 meses después de su presentación, lo siguen manteniendo las librerías más importantes de Zaragoza y las principales distribuidoras de España, sin pagar un espacio en sus estantes como hacen las grandes editoriales con sus "best-seller".
"Noches de BV80" lo colocan en sus expositores como novela histórica y la mayoría de las veces en los de temas musicales. Pero mi libro no sólohabla de música o de teatro, de literatura o de política, de golferías. En particular habla de la vida, de esas vidas.
He aquí unos extractos.
[de pág. 167]
Nos abre la puerta de una especie de parcela cutre un personaje risueño que parece sacado de un cómic de gansters de serie negra americana; mide más de uno noventa, y seguro que pasa de los ciento treinta kilos. Hace frío, lleva camiseta raída de manga corta con rayas horizontales en dos colores. La cabeza, redonda, no soporta ni un gramo de pelo, sólo una gran nariz que se aplasta sobre su cara como la de un boxeador viejo. Enseguida nos percatamos de que, a pesar de la curvatura de su espalda, mantiene erguida la cabeza, su cuerpo tampoco aguanta ningún peso: la tiene vacía.


[de pág. 265]
En “compensación” me confesó que una noche de marcha quiso hablar con Enrique en la barra de la En Bruto y Bunbury le salió por peteneras (¡qué ingenuidad, ir a ligarse a una estrella del rock con la torpeza de un macho cualquiera). Los buitres de costa sabemos que no se le puede preguntar a una tía creída: “¿Por qué estás tan seria?”. La contestación lógica es: ¡Porque el mundo me ha hecho así!”.



[de pág. 483]
Esta noche casi no he podido dormir. Pensaba en la mejor manera de organizar la mudanza. He soñado con ella y, entre viaje y viaje, la cabeza se me caía dentro de un baúl olvidado. Desde lejos veía con pánico cómo mi cara, asomando por encima del borde, intentaba pedir ayuda antes de que se cerrara la tapa, sin obtener ninguna respuesta exterior.

Sin embargo, "Noches de BV80" ha recibido en el 2011 mención honorífica como mejor libro musical del año 2010.

[del libro "Tierra de Cierzo". Texto "El Aragón Musical en la Actualidad" por Sergio Falces]
Los galardonados durante los XII Premios de la Música Aragonesa: Bigott; Chelis; Dadá; Delirium Tremens; Diego Stabilito, Pedro Popker e Israel Gómez; Enrique Bunbury; Louisiana; Luis Lles; Matías Uribe; Pecker; Pepín Banzo; Pol Sannicolás y Jorge Yúdice; Rap’sus’Klei; Tachenko y Volador, son los nombres que conforman el elenco de premiados junto a la mención al libro Noches del BV80 de Valtueña y a José Antonio Labordeta como premio especial a su trayectoria. Nombres que nos dan una idea de nuestra realidad actual.


Para terminar, otro extracto de mi libro.
[de pág. 418]
Hay una movida en la Magdalena que ha revolucionado el barrio. En la plaza de San Agustín sale fuego y humo por las ventanas del viejo cuartel y la iglesia, donde en 1809 se sucedieron varios de los combates más gloriosos contra las tropas de Napoleón, en los Sitios de Zaragoza. Hoy, atraído por el ruido de explosiones y carreras de la gente, me acerco a ver el espectáculo. La plaza, hasta hace dos días adoquinada, se ve cubierta de tierra y cascotes desprendidos por el impacto de los explosivos en sus fachadas. Las ambulancias, con una gran cruz roja sobre el techo de lona, escapan aceleradamente tiradas por caballos negros, mientras que, doblando la esquina de una calle estrecha, un grupo de obreros con pistolas y algún cóctel molotov del que no se han podido desprender todavía en la mano, huye perseguido por disparos de un pelotón de fusileros. Entre los currantes hay a uno que conozco, mañana debería trabajar en el BV. Es “Boby”, Roberto Barra, que del Grifo se ha pasado a La Mosca Teatro. Va vestido de anarquista de finales del XIX, por las mañanas está contratado de extra en el rodaje de “Crónicas del alba” de Ramón J. Sender.


SEGUIMOS CON "NOCHES DE BV80"


Estamos en primavera. A "Noches de BV80" siguen saliéndole flores.
Aquí un par de "capullitos de alhelí":

Dionisio Sánchez (director del grupo teatral El Grifo, director de la revista El Pollo Urbano)

Valtueña:
Precisamente estos días me he acordado mucho de tí porque estoy leyendo el libro y me lo estoy pasando pipa. Me falta un poco para terminarlo y cuando lo haga, quiero escribirte algo porque creo que el esfuerzo ha sido bárbaro y realmente el libro está muy bien.
Un abrazo, Salud!
Dionisio


Carlos Martín (director de la compañía de teatro El Temple)

Bueno, Valtu, acabé tu libro.
Hecho de amor y de dolor, como la vida, que espero te sonría.

Miguel Ríos en Zaragoza


Hoy Miguel Ríos actúa en Zaragoza, concierto para decir adiós. Hace casi treinta años lo hizo también, pero para decir: "Hola, aquí estoy yo".

Ayer el Periódico de Aragón le publicó una entrevista, que titulaba con estas palabras de su boca: "Zaragoza es el lugar en el que empezó todo".
Por supuesto, así fue. Y, más concretamente, en el BV80. No le falta razón. ¡Grande Miguel!

1981

En el libro "Noches de BV80" el nombre de Miguel Ríos aparece en bastantes ocasiones. Aquí os ofrezco un pequeño capítulo, porque, claro, viene al caso.

Lunes, 5 de Octubre de 1981

Ayer, después del último concierto de Aborígenes del Asfalto, empezando a cuajar y sin necesitar de sus aplausos enlatados para darse vida, apareció el típico listo que lo jode todo. Me dijo que en Barcelona ya hay un grupo que se llama así y que incluso han grabado. No les he querido decir nada a los chicos. Ya hablaremos.

Esta tarde ha actuado Miguel Ríos en la plaza de toros a las ocho y media. Se preparan las fiestas del Pilar. Triunfó a finales de los 60 y me hubiera gustado verlo porque parece resucitado. Ya lleva tiempo sonando en todas partes, incluso pongo su disco en el BV, ahora mismo vuelve a ser lo más de lo más en el candelero español. Y, mira por dónde, lo tengo aquí, en el bar, tomando una copa de “extranjis” junto a un amigo con el que se ha escapado de los doradores de píldoras profesionales, para conocer ese garito extraño que hizo triunfar a los chicos de La Mandrágora, de los que uno de ellos, Joaquín Sabina, le ha escrito alguna canción.

El tío es campechano, no pensaba que con las grandes estrellas se pudiera hablar de tú a tú y que, además, pagaran las copas sin rechistar. Me he disculpado por no ir a verlo y lo ha entendido, aunque a estas horas no se comprenda por qué el bar está casi vacío. Hablamos de Plácido Serrano y de la Curroplástic, a quienes conoció por su actuación de Madrid. Como yo esperaba, su crítica es buena, hasta el punto de confirmar haberlos puesto ante Plácido como al mejor grupo que se puede escuchar en el plantel de la música española. Él no entra en esa clasificación. Es el rey y se siente muy por encima de todo lo que se está oyendo. No sabía que habían comenzado en este local y me felicita por mi promiscuidad, creándome una sensación de vergüenza, sin pretenderlo, al no acudir a lo mejor que se hace en España: lo suyo.

Se retiran pronto, supongo que por continuar la gira.

VALTUEÑA

Rodolfo Notivol a "Noches de BV80"


Rodolfo me ha enviado este mensaje que quiero compartir.

Querido José Mari:

Felicidades.

Felicidades por la mención honorífica a tu libro NOCHES DE BV80 en los Premios de la Música como mejor libro del año de temática musical, sin duda merecida, y felicidades (aunque sea con retraso) porque hace siete días se cumplieron los treinta años de la apertura del BV80.

Te debía unas líneas sobre el libro desde hace tiempo. Tarde, pero aquí están para lo que dispongas. Tómalas como un regalo de cumpleaños.

“En noviembre, Paco Ibáñez cantó en el teatro Principal “Ya no hay locos”, de León Felipe. Pues sí, aún quedan locos en España. Hace siete años, ya casi ocho, Valtueña decidió cometer una de sus habituales locuras ¿El resultado? Un libro de mil diecinueve páginas sobre la historia de un bar. ¿Un disparate? Lo sería si Valtueña en el libro sólo contara la historia de aquel bar.

A veces, los libros se leen mejor en contacto con otros libros. De hecho, hay quien dice que la literatura tiene mucho de diálogo entre libros. Hace unos días terminé de leer “Anatomía de un instante”, el ensayo de Javier Cercas sobre el 23-F, y su lectura me llevó de nuevo a “Noches de BV80”.

Los dos coinciden en un momento histórico: principios de 1981, pero hacen dos lecturas diferentes del mismo. Cercas lo mira todo a vista de pájaro, desde la altura de la política y la historia. “Noches de BV-80” lo hace a ras de suelo, desde la verdad del arte y de la vida cotidiana. Cercas hace preguntas. En “Noches de BV80”, casi sin querer, como debe ser, se dan algunas respuestas.

Ana Marquesán, Dionisio Sánchez y Félix Zapatero, del grupo de teatro "El Grifo", en el BV80, febrero de 1981

Dice Cercas que el día del golpe y, en general, en toda la transición el miedo nos pudo a todos, que nos quedamos en casa acobardados y no salimos a defender la democracia. Puede haber una parte de verdad en ello. La tarde del 23-F, desde luego, no hubo manifestaciones, ni revueltas. Pero eso no significa que todo se nos diera hecho. No sé lo que habría ocurrido al día siguiente de aquella noche de lunes si los militares se hubieran salido con la suya. Quizás todo se habría ido al traste. Pero siempre he pensado que lo que estaba ocurriendo en la calle, entre la gente, incluso en una ciudad casi siempre invisible como Zaragoza, tenía la fuerza suficiente como para resultar imparable. La necesidad de libertad y las ganas de gozar y de crear no las iba a anular ningún bigotudo con tricornio. Por primera vez en muchos años este país veía la vida como una oportunidad y no como un “valle de lágrimas”. Y eso es precisamente, y no es poco, lo que se muestra en “Noches de BV80”: la voluntad silenciosa, pero obstinada, que empujó toda una época.

Es posible que el libro, como por otra parte casi todos los libros, padezca de sobrepeso, que no le habría venido mal desprenderse de algunas páginas. Pero también es cierto que una parte importante de ese sobrepeso tiene su causa en la generosidad. Entre quienes vivieron aquel momento hubo quien supo ver esa oportunidad de la que antes hablaba y quien no, quien se agarró a ella y a quien le fallaron las fuerzas. Pero mucha gente (desde la música, el teatro, el arte o la propia vida) lo intentó. Gracias a Valtueña, todos ellos, los que llegaron y los que se quedaron en el camino, tuvieron su propio foco de luz y su brillo en aquellas noches zaragozanas y ahora, otra vez, cada uno de ellos tiene su hueco en las páginas de estas “Noches de BV80”. Eso hace del libro un documento más que necesario, imprescindible, y retrata el talante de su autor.

Sí, aún hay locos. Afortunadamente, aún hay locos maravillosos en España.”

Rodolfo Notivol.
25 de febrero de 2011
[Rodolfo Notivol Gascón es escritor y periodista]

GRACIAS A LOS PREMIOS DE LA MÚSICA ARAGONESA


Gracias a Sergio Falces y David Chapín por esa magnífica Gala de los Premios de la Música realizada en el Teatro Principal, a la que desafortunadamente no pudimos asistir.

Gracias por esa mención honorífica como mejor libro del año de temática "musical" a "NOCHES DE BV80" en ese gran escenario.

Gracias mil a Aragón Musical,
de Valtueña y Marisa Lanca.




Noches de BV80 en MondoSonoro


MONDOSONORO. Febrero de 2011, nº181

VALTUEÑA. NOCHES DE BV80.

Por Mertxe V. Valero

Esta es la historia del BV80, catalizador socio-cultural zaragozano al que, sin ninguna duda, muchos le debemos una parte de nuestra trayectoria vital. Sin Valtueña y su BV80, seguro que la creatividad zaragozana habría encontrado sus cauces, pero probablemente no se habría vivido igual ni la contaríamos de la misma manera.

Catalogado dentro de la “novela histórica”, “Noches de BV80” (Libros del Innombrable) es también un espléndido catálogo de antropología. La brutalidad se encuentra impregnada de la inocencia propia de esa infancia histórica y cultural que padecían Zaragoza, y el país entero, a principios de los ochenta.

José María Blasco Valtueña, artista plástico del ámbito del Grupo Forma, comienza esta historia en noviembre de 1980.

"Mientras estudiaba arte, aprendía de mi padre el oficio de pintor de brocha gorda. Eso me permitía y me permite hacer lo que me da la gana en el mundo del arte, sin intermediarios que se convierten en directores. En aquel tiempo, en aquella crisis, ni trabajaba ni cobraba paro. Necesitaba hacer algo con lo que mantener mis necesidades creativas. Algo excepcional. Nació el BV80".

El BV80 representa la utopía cultural del agitador cultural por excelencia. Un lugar en el que hacer y hacerse, regentado por un idealista inconformista. Allí se fraguaron Los Grifos, Carlos Martín, Mauricio Aznar, Enrique Bunbury, Aborígenes del Cemento... Más de trescientas entrevistas y cinco años escribiendo han sido interpretados en mil páginas en forma de apasionante diario que se complementa en http://barbv80.blogspot.com. Eran necesarios muchos protagonistas prestando sus memorias; produce vértigo recrear el trabajo, compartido con Marisa Lanuza, su mujer y autora de la portada.

"A veces, cuando localizaba a alguien que meses atrás no recordaba que existía, parecía que llevara más de veinte años esperando a que lo llamaras para contarte algo. Sentían una necesidad imperiosa de desprenderse de eso que guardaban en las tripas. Al mes siguiente lo volvías a llamar para comparar con otros recuerdos y muchos me sorprendían, preguntando que si eso me habían contado, que no se acordaban de nada. Gracias que todo había quedado anotado".

Sigo sin entender por qué se inicia un decepcionante febrero del 83 si durante el viaje nos espera una crónica vibrante de experiencias.

"Nunca pretendí escribir esta historia. La mayoría de las cosas relacionadas con el BV80 fue como si hubiese tenido necesidad de olvidarlas. Un artículo de Matías Uribe me obligó moralmente a retomarlo.
Quise empezar esta historia al final porque fue el principio de mis olvidos. Reflejar con el mayor realismo posible los sentimientos y circunstancias que te llevan a borrar parte de tu vida. Este libro es un juego de memorias, en el que se autoanaliza la mía y la de muchos. En la primera parte hay historias contadas como las recordaba, que en la segunda se narran tal como entre todos hemos deducido que realmente fueron".

Peñíscola es una huida con su particular viaje a los infiernos donde reencontrarse con el Valtueña creativo. Después de diez años su regreso está protagonizado por el arte, destacando "una intervención en la iglesia de San Atilano de Tarazona, “¿Ya han muerto los ángeles del futuro?”. El suelo de todo el templo lo ocupaban 13 sepulturas modeladas con arena, con forma de falo, incluidos testículos. De cada una asomaba el ala negra del ángel negro, que en ella había enterrado en posición fetal. De ahí la forma de pene de más de 2 metros. Lo más bonito: en la inauguración apareció el obispo acompañado de varias monjitas, que se quedaron encantadas con aquellas “esculturas tan bonitas”.

Una de sus últimas intervenciones ha sido en la sala de conciertos NOBOO de Tudela y sirve de base a un cortometraje al que le está dando los últimos toques Lucio Cruces.

Anteriormente, Valtueña ha publicado el poemario “Pensamientos del mes ante el botellero” en la misma editorial.

Palabras de Juan Luis Saldaña (y más)

Publicado por Juan Luis Saldaña en su blog de zaragózame:
http://zaragozame.com/juanluissaldana/2010/10/%E2%80%9Cnoches-de-bv80%E2%80%B3-o-lo-que-vale-un-peine/

"Noches de BV80" o lo que vale un peine

Culpable. Infinitamente culpable me he sentido leyendo las más de mil páginas de este libro de memorias, confesiones y de historia viva de la cultura de nuestro país y, más en concreto, de Zaragoza. Culpable porque entrevisté a Valtueña, su autor, dos veces cuando solo había leído cien páginas. No pude leer más, aunque ahora creo que durante aquellos días debía haber renunciado al sueño. Hubiera hecho la entrevista que el libro merecía y no una aproximación bienintencionada a algo que escapaba de mis posibilidades. También he sentido rabia porque no pude sentar a Valtueña frente a mí en la pequeña locomotora que manejaba en aquellos días en los que tenía espacio para decir lo que me diera la gana hasta que a alguien se le acabase la paciencia.

La culpa no termina ahí. La culpa sigue remordiendome al conocer un punto de vista más de la historia de la música en esta ciudad. Culpa por no haber estado a la altura de tanta gente que hizo posible que la cultura independiente viera la luz, que el rock y todo lo que venía detrás fuera algo accesible, culpa por haber tenido una banda y haber perdido la ilusión, por no haber estado un poco más loco. Leer “Noches de BV80″ es un ejercicio muy sano y debería ser asignatura troncal en la carrera de estrella del rock aragonesa. El libro refleja muy bien quién es quién en el mundo de la cultura local. También, es un reflejo de un momento histórico apasionante: el inicio de la democracia, con 23F incluido.

Confieso que durante la lectura del libro me sentí tan atrapado que, un día, me planté en la calle Doctor Palomar 17 para conocer el BV80. Me equivoqué de local y entré en un estudio de pintura en el que una chica exponía y pintaba. Le conté la historia del garito y me monté la película de dónde estarían la barra y el escenario. La pintora flipó. Al salir, le dije: -¿Vaya visita rara eh?

Es cierto que por el BV80 pasaron Sabina, y Krahe, Loquillo, Miguel Ríos o Manolo García, pero lo hicieron como figurantes de lujo. El libro habla de personajes mucho más interesantes. Algunos, llegaron a ser conocidos y otros no. Hay un trato muy especial a los Aborígenes del Cemento, un grupo importante para el rock Zaragozano del que no se ha hablado lo suficiente. También aparecen Sopeña y Mauricio, los Lennon y McCartney de aquí. Lo cierto es que por el BV80 pasó toda la cultura de aquellos años -duró desde el 81 hasta el 83- porque en la ciudad no había otra cosa. A los lectores que por aquellos años no sabíamos andar, el libro nos da unas cuantas lecciones: humildad, trabajo, ilusión, imaginación, genialidad y esfuerzo para conseguir las cosas. También nos deja claro que muchos políticos que cortan hoy el bacalao, lo cortaban ya hace casi treinta años. Como para hacerlos cambiar.

Putas, teatro, droga, amor romántico, clases sociales, tribus urbanas, escenas descarnadas y un manual de estilo para profesionales de la hostelería y de la noche son algunos de los complementos de este testamento vital de uno de los primeros “agitadores culturales” -ya salió el palabro- que vio esta ciudad. Valtueña, artista, egocéntrico, cabezón impenitente, golfo, noctámbulo, intuitivo, manirroto, empresario amateur y muchas otras cosas más es el narrador de una historia que debería conocer todo aquel que ose colgarse una guitarra en esta ciudad. La crisis económica actual, encuentra un curioso parangón en la crisis de los primeros ochenta y el lector avezado puede sacar interesantes conclusiones.

Si alguien hiciera un índice de personajes de este libro, ardería Troya. Muchos de los que aparecen por sus páginas no son en absoluto conscientes y otros no quieren serlo. Algunos han preferido olvidar y otros no quieren saber mucho. Para los fanáticos de Bunburi y de Héroes del Silencio, el libro encierra anécdotas muy jugosas y su autor se ha guardado unas cuantas para sus amigos.

Podríamos hablar de estilo literario, de estructura y de organización del libro, pero hay obras que hay que mirar y callar. Esta es una de ellas. Lean “Noches de BV80″ y tendrán una gran ventaja sobre el resto: saber lo que vale un peine.

Para los que se queden con ganas: Blog de BV80

Responses

  1. Valtueña says:

    Gracias Juan Luis, por leerlo y entenderlo.

  2. Ela says:

    Gracias por el comentario, me interesa un montón. Lo leeré.

  3. El hijo del capitán says:

    Valtueña tiene que estar orgulloso de esta crónica.
    A juzgar por ella, la cultura zaragozana debería estar orgullosa de Valtueña.
    Me ha gustado mucho, Juan Luis.

"CRY-PAINTING"


Os ofrecemos un trailer del corto de Valtueña y Delucius:
¿Por qué lloran los árboles en Tudela?
que se presentará próximamente.

Proyecto realizado en colaboración por dos de los protagonistas de "Noches de BV80", sobre intervención cry-painting de Valtueña en sala de conciertos Noboo de Tudela.




Algunos enlaces de interés para entrar en situación:

"cry-painting" en el blog de Marisa Lanca

crítica de Manuel Sánchez Oms



Un libro capaz de resucitar cadáveres

Texto extraído de la página 797 del libro "Noches de BV80":
En las entrevistas a personajes de la época para reconstruir la “verdad” del BV80, me encuentro con sentimientos enquistados en la conciencia de algunos de los que lucharon con ilusión para llegar a tener derecho a estrellarse. Creen que los que han triunfado se aúpan sobre montañas de cadáveres de los que se fueron quedando por el camino que suponían les llevaría a la “gloria”. Sin atreverse a mirar para abajo, estiran la cabeza desesperadamente, alejando su nariz del hedor de tal masacre, de la que han escapado sin saber porqué. Algunos ni siquiera se paran a preguntárselo. Prefieren mantener esa pose forzada de altivez. Se saben estrellas con pies de barro.

Declaraciones de Paco Cester (cantante del grupo del BV80 "Aborígenes del Cemento" a partir de su segunda época) publicadas en la página 999 del libro "Noches de BV80"":
De la entrevista a Paco Cester.
«En Aborígenes del Cemento faltó un código de amistad. Yo tenía veinte años y quería ser el que mejor cantara, el que mejor grupo tuviera (pero reconoce que iban todos muy justitos). Nos obsesionamos con que necesitábamos un músico mejor, más profesional. Teníamos el mejor grupo y la cagamos. Nos cargamos algo muy bonito por esa obsesión y ya no fue lo mismo. Tardé tiempo en darme cuenta de que lo importante es la expresión pura y dura, el pasarlo bien haciendo música. En aquel tiempo sólo me preocupaba de vivir, de pasarlo de vicio, no sabía o no me interesaban las gestiones. Pocos años después, un día en la En Bruto viendo a los Héroes, a un grupo de chicas al lado mío que cantaban mi “Yonky” les escuché decir que el mejor grupo que había existido era Aborígenes, que guardaban carteles y chapas en sus dormitorios y les ponían velas. A mí ya no me reconocían. De esa época, que fue el comienzo de todo, nadie ha escrito nada. Sólo quiero que la gente sepa que existí, que estuve allí, que pisé esas calles.»
A raíz de terminar el libro "Noches de BV80", los antiguos Aborígenes del Cemento se vieron y escucharon su música por primera vez en mucho tiempo en una de las fiestas BV80 de la Estación del Silencio realizadas para mantener viva la obra hasta su publicación.
En dicha fiesta (2008) se leyeron algunos pasajes del futuro libro y se pincharon canciones de la época recuperadas en la labor de arqueología urbana llevada a cabo durante años por Marisa Lanca y Valtueña.
Fue una cinta de cassette remasterizada en formato cd por Vicente Martí "El Cante", grabada por él mismo en uno de los conciertos de Aborígenes en el BV80 durante el año 1982 y donada al archivo de datos del libro (colección Valtueña-Lanuza), lo que les llevó a recuperar el grupo que "triunfaba" antes de meter en él a ese "gran músico" por el que desaparecieron. Por supuesto, para esta nueva aventura no han querido contar con él. Ese cd era el único documento que quedaba de sus canciones y fue cedido por BV80 a los antiguos Aborígenes para que recuperaran letras y música.

Ayer sábado 13 de noviembre presentaron con un conciertazo en directo (mal sonorizado por cierto) en la sala The Cavern Prior de Zaragoza su primer disco "El delito de volver".
Un gran disco, dedicado (entre otros) a Valtueña y Marisa Lanuza, cosa que el BV80 agradece.

Llenazo de la sala y éxito total, como cuando empezaban en el BV80, con público de ahora.
¡Que Yios reparta suerte, y les llegue!


Aquí os dejamos la mítica "Yonki", última canción del disco.

"Noches de BV80" en "Borradores"

Programa "Borradores" emitido el 10/8/10
Antón Castro entrevista a Valtueña por su libro "Noches de BV80".
[Aparece en el minuto 14:40 aprox.]

Un mensaje de opinión espontáneo y electrónico

El Muchacho Electrónico, más conocido por Edu Mecanismo y en la intimidad como Eduardo Pagán, gran amigo, nos manda esto:

* Hola, Marisa y José María:
Después de leer por fin el libro ["Noches de BV80"] estas vacaciones, quería compartir con vosotros los sentimientos que me ha producido.
Para mí, la lectura ha resultado especial dado que conozco a parte de los personajes y lugares que en él se reflejan, y puede por ello que me haya influido a la hora de sentirme más próximo a José Mari. Me gusta como está escrito, y aún con la gran cantidad de nombres y hechos que ir memorizando y relacionando a medida que se va desarrollando la historia, me ha parecido muy agradable de leer, con muchos toques de ese humor tan fino y socarrón que te caracteriza, Valtu, y realmente adictivo (cuando lo acabé volví a empalmar con el principio, siguiendo la historia..).
Sin embargo, lo que he sentido al acabar la lectura ha sido una mezcla de tristeza y rabia porque, aunque esta todo contado con humor y suavizado tras el paso del tiempo, no deja de ser el relato de la desgracia que cae sobre casi todo aquél que intenta hacer cosas interesantes y no recibe más que palos y desprecio.
Las cosas no han cambiado mucho desde entonces, incluso siguen estando algunos de los políticos que empezaban entonces al cargo de eso tan innecesario llamado “cultura”. Tampoco ha cambiado esa apatía tan nuestra frente al esfuerzo de la gente que intenta hacer cosas para que las disfruten los demás, el aprecio a todo lo que llega de fuera frente al desprecio a lo que se hace en casa, la envidia, los aires de “gran artista” de muchos que lo tienen aún casi todo por aprender…
Llego a casa y leo [en el blog del BV80 "Música | Teatro | Plástica | Visuales"] lo que habéis publicado de Cachi y de Paco Rallo, y entonces se confirma que, en efecto, estamos como entonces (o peor, porque entonces estaba todo por hacer y hoy nos valemos del esfuerzo y trabajo de todos los que, como tú, José Mari, han luchado por llevar adelante la creación). Luego, siempre sale el listo que se apunta a la “movida” y se sube ahora al carro que saboteó en su día.
Me parece increíble que todavía le queden ganas al Señor VALTUEÑA, después de lo que ha pasado, y con sus 55 años, como crío recién salido de la Escuela de Bellas Artes, de seguir CREANDO, agitando, agudo e incisivo como nadie, pensando permanentemente en su nuevo libro, en su corto, el guión para una película, en pintar, en crear instrumentos, en sex… bueno, en NO PARAR.
Como muy bien dice Paco Rallo, en esta tierra hay muchos y muy buenos creadores, y lo que hace falta es que puedan trabajar aquí, que sigan saliendo nuevos. Que la gente los pueda y sepa apreciar, que los políticos no se olviden de que están al servicio de la sociedad, administrando nuestro dinero para crear o mantener con él los recursos que permitan el desarrollo de la cultura y con todo eso, puede que merezcamos ser Capital Europea de la Cultura, próximo objetivo de nuestra Ciudad.
Muchas gracias a Marisa y a ti por invertir 5 años de vuestra vida en escribir el libro y compartir todo esto con los demás, y muchas gracias también por lo que ha de venir, que no serán pocas cosas, de eso estoy seguro.
Un fuerte abrazo.

Nosotros (Valtueña y Marisa Lanca) también le queremos.
* [Imagen de Muchacho electrónico: recreación de Marisa Lanca]

A José Antonio Labordeta


Esta nueva entrada en el blog del BV80 es mi pequeño homenaje a su persona, a su vida, la de antes y la de ahora.

¡Qué pena! Se nos ha ido El Abuelo sin saber que su Canto a la Libertad va a ser por fin el himno de Aragón. ¡Aquí, siempre igual!
Cuando todo lo rompible estaba por romper, unos recalcitrantes modernos de dieciocho o veinte años respetábamos lo que ya se nos antojaba que era de lo poco que se debía respetar: José Antonio Labordeta.


Texto extraído de "Noches de BV80":


MIÉRCOLES, 28 DE ABRIL DE 2004


Hoy, por fin, José Antonio Labordeta presenta su libro “Cuentos de San Cayetano”. Voy al acto ya que, como siempre, para mí continúa siendo “El Abuelo” y porque algunos de los que también se lo llaman con derecho, aunque sea tardío (quizá por tardíos, los más cercanos y queridos), estarán allí y todos interesan para mi historia. Hago mi homenaje y quizá alguien colabore.
Lo conozco desde que venía de visita al estudio de los Forma, allá por 1973 ó 74. Todo el mundo quería ver a los bichos raros en crudo y, como bichos, les dábamos gusto. A la mayoría les abríamos la puerta en pelotas y los atendíamos en pelotas. Ellos, para entrar en la modernidad, necesitaban un bautizo, un baño de “Forma”; se hacían los no sorprendidos. Aunque, si alguno resultaba realmente duro o lo parecía, en un ataque de “histeria colectiva” lo perseguíamos con el cuchillo ritual de los sacrificios por el pasillo, transportándolo al altar de la gloria, por venir.
Al Abuelo no (José Antonio por entonces para nos ya lo era, teníamos 18 años). Al Abuelo lo recibíamos con honores, vestidos y con su último elepé sonando a toda pastilla en el tocadiscos (casi siempre lo veíamos llegar por la calle desde el balcón), aunque nuestro rollo musical fuese por otros derroteros. Cara a la galería, o sea, los Forma mismos, era “el cachondeo” con el que afirmábamos nuestra rebeldía, pero en el fondo había un homenaje y la manera de mostrarle respeto.

Desde que empezó este tema del BV80 he tenido contacto con él en varias ocasiones. No hace mucho me recordó que poseía un cuadro mío. Lo compró en mi exposición de la Galería Atenas (más tarde sería Caligrama) cuando Miguel Marcos se hizo socio de Antonio Fortún y de Don Federico.
El portal, el recibidor y la cafetería del Hotel Catalonia de la Plaza de San Cayetano están a rebosar. Veo cien caras conocidas. Mientras aguardo a que afloje la cola que ya “sufre” José Antonio, para que me dedique su libro, paseo con un whisky en la mano al BV80 por la sala, pero excepto Santiago del Campo y mi tío Rodolfo, nadie le muestra demasiado interés. Se ve que andan cansados de esperar mi llamada para hablar del asunto. A alguno ya hace un año que se lo advertí.
[...]

¿Qué está ocurriendo con mi libro "Noches de BV80"?

El hoy en día, por incorruptible, extraño pasajero, Raúl Minchinela [conocido por Raúl Sensato o Doctor Repronto, artista visual, crítico literario, performance, conferenciante reclamado en universidades de todas las españas, periodista con programa de TV propio y trabajos a toda página en La Vanguardia, escritor al fin, claro], desde Barcelona, para conocimiento de creyentes y ateos, ha escrito unas cositas sobre mi libro "Noches de BV80" que me han dejado anonada, dadá, dadá, dado. No he podido más que incluirlas en el blog del BV80.

Noches de BV80

Martes, 7 de Septiembre de 2010


Raul Sensato a eso de las 5:36 pm

Ustedes ya saben de mi pasión por lo celtibérico, por lo de aquí. Es un interés que me han construido por oposición: lo español es sistemáticamente despreciado (y en consecuencia ignorado) por los propios españoles. El dibujo que nos hacen (nos hacemos) los medios es muy representativo: si hay un informe de varias páginas sobre twitter o facebook, se centra en usuarios extranjeros. Los españoles no salen por ningún lado. Igualmente, no hay retratos de la calle. Rtve emitía recientemente una crónica de la transición en la que todo el mundo estaba de acuerdo y las vías principales eran las vías únicas. La calle española es un problema, un silencio. No pasa nada. Circulen. Esto ha sido así, y sigue así.

En consecuencia, he disfrutado con la lectura de Noches de BV-80, de Valtueña. Un tochaco de mil y pico páginas que narra la Zaragoza subterránea, la del teatro improvisado y los grupos de rock incipientes y los chavales de sexo, drogas y volumen alto. Lo hace desde la barra de un bar del que se sale para ir de putas, ser atracado a punta de navaja y comprar discos, que empezaban a aparecer las tiendas. Si fuera Nueva York, estarían todos babeando. Pero habla de aquí, les explica a ustedes. Le da marco al contexto en el que estamos, que creemos que ha caído del cielo.

El privilegio del BV80 es que fue un vórtice. Mientras en otras ciudades los punks iban por su lado y los jevis por su otro y los pintores por allá y los poetas por el suyo, en Zaragoza entre 1981 y 1983 todos pasaban por ese lugar, porque no había otro. Allí tenías performances y guitarreros y recitados y cante jondo, con los consiguientes conflictos entre tipologías de público, porque les recuerdo que en los ochenta las diferencias de tribu se resolvían a palos. La historia del BV-80 puede ser la historia canon de la Transición subterránea porque no separa ni encapsula: están todos en el mismo lugar, los conflictos y las relaciones están a la vista. El bar, ese bar, es el modelo a escala de todas las calles en la máxima efervescencia.

Mil páginas dan para mucho, y por ahí verán a mucha gente que les sonará. Aparece Sabina, y Krahe, y Loquillo, y Miguel Ríos, y Manolo García, y el Cojo Manteca, todos como actores secundarios, como cameos insignificantes, en una historia que tiene el centro en otro lado, en ese lugar que nunca aparece en los documentales. Que explica lo que luego, en los estudios, se reconstruye teorizando.

La cultura de la ciudad se propaga en los bares, y se revela donde solo había uno. Allí tocó primera vez un quinceañero colegial que sería Enrique Bunbury, allí pululaba el malogrado Mauricio Aznar, hacía la suya La Polla Records. Allí meaba a la concurrencia Dionisio Sánchez, epataba el Grifo invadiendo de Guardia Civiles. Allí pasaba todo, en un imprevisto diario, que es el ideal de la vida urbana fuera de programa.

Así que ahí les dirijo, a ese Juan Valdivia que no se atrevía a tocar, a ese Félix Romeo que mareaba con su tumulto de tertulianos, a ese Alfredo Saez que entró en la espiral que desembocó en el Butoh y el Premio Nacional, a esos estudiantes de medicina que se iban de marcha armados con navaja, a los gitanos que asaltaban la caja empuñando recortada, a los quinquis (”payos agitanados”, los define) que lo mismo eran el mal que eran lo peor. Querrán entrar buscando nombres, que es lo que tienen ustedes por costumbre, y encontrarán la locura coral, metropolitana, donde se cruzaban los delincuentes y los políticos y los estetas. Donde todos son tan protagonistas como secundarios.

Procuraré presentarles algunos extractos en este rincón, como este tomado de la pág 210:

"En el 68, Alfonso pertenecía a Los Cheyenes, primera tribu urbana de Zaragoza, más broncas que The Warriors. Fueron detenidos en su guarida durante un guateque (donde cobraban entrada) el cabecilla, diecisiete de sus rockeros y veintidós “tontitas” de entre catorce y diecinueve años, hijas de la alta burguesía.
Lo que más llamó la atención fue descubrir el sistema de sorteo empleado para ver cuál se tiraba cada quien. Las nenas, gustosas, se quitaban las braguitas nada más entrar, metiéndolas en un cesto. Sólo era cuestión de cerrar los ojos y escarbar."

Eso era en los sesenta. En los ochenta llegó la locura. Esa es la historia que polariza el BV-80.

Lo publica Libros del Innombrable.

Bola extra: el blog sobre el BV-80.

Extraído del blog "No recomendable" de Raúl Minchinela