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Presentación de "Doppelgänger"

Mañana, sábado, 22 de octubre, a las 20: horas, la editorial Jekyll and Jill presenta, en la librería El Pequeño Teatro de los Libros, calle Silvestre Pérez 21, de Zaragoza, "Doppelgänger- ocho relatos sobre el doble + Bonus track".
Asistirán Sergi Bellver, Rubén Martín Giráldez, Miguel Serrano Larraz, Miguel Angel Ortiz Albero, la ilustradora Arantxa Recio y los editores Jessica Aliaga y Victor Gomollón.
La antología Doppelgänger contiene ocho relatos inéditos que tratan el tema de la doble identidad desde diversas perspectivas: los eternos temas de la división interna del yo, la relación entre yo y otro(s), o la fractura inherente al acto creativo son imaginados y relatados con una oscura frescura.
Ocho relatos escritos por: Sergi Bellver (El nudo de Koen), Juan Carlos Márquez (Doctor x), Rubén Martín Giráldez (Prólogo a centauros extirpados), Brian McCabe (Interferencias), Javier Moreno (Una idea Moderna), Francisco Nixon (La espina de pescado), Miguel Ángel Ortiz Albero (Quartet), Miguel Serrano Larraz (Media res). Bonus Track de Álvaro Ortiz, cubierta y paper toy ilustrados por Arantxa Recio.

Jekill&Jill Editores
http://jekyllandjill.blogspot.com/

Librería "El pequeño teatro de los libros"
http://www.teatrodeloslibros.net/

Admirar antes de leer

Hay libros de los que se hace necesario hablar antes de haberlos leído. Libros como representación de lo artístico; libros especiales alejados de lo industrial, las reproducciones, las copias sin carácter que escupen las máquinas. Libros sin alma.
Porque se habla mucho de los autores, pero poco o nada de los editores. Y en este caso merece la pena detenerse ante el objeto, admirar el libro antes de empezar a leer. Merece la pena reconocer el trabajo de Jessica Aliaga y Víctor Gomollón en su editorial Jekill&Jill.
Merece la pena contemplar la portada, la imagen, la cara del libro; la que llamará nuestra atención o hará que pase desapercibido, confundido entre la multitud de los libros sin alma. Y en este caso la original y llamativa ilustración de la cubierta de Arantxa Recio conseguirá su primer propósito y hará que nos fijemos en el libro. Una decisión que no es sólo cumplir con una regla de mercadotecnia sino una apuesta por reconocer y llevar hasta los libros el diseño gráfico y artístico, algo inusual y anticonvencional.
Merece la pena mirar y tocar el sólido papel verjurado de la cubierta, rugoso al tacto, troquelado, que se ha convertido en la marca personal de la editorial Jekill&Jill. Merece la pena abrir el libro y encontrarnos con las guardas de papel rojo y estrellado que son el detalle de un encuadernador artístico, algo que nadie hace desde que los detalles fueron sustituidos por las fotocopias en blanco y negro.
Y como detalle final el Bonus Track: {due} un pequeño cómic a modo de epílogo gráfico de Álvaro Ortiz incluido en el libro.
Pero al igual que hicieron en “Un día me esperaba a mí mismo”, junto con el libro hacen un regalo. En el caso de la novela de Miguel Ángel Ortíz Albero era una lámina, un grabado dibujado por Miguel Ángel y que le daba un indudable valor añadido al libro. Un objeto separado pero unido a él. Una bola extra, un dos por uno completamente inusual en estos tiempos de tacañería y vulgaridad editorial.

Pues en este “Doppelgänger” regalan un recortable de papel diseñado por Arantxa Recio y que es una alegoría física del doble. Una caja de dos caras, siameses unidos por un mismo intestino y una cadena de cromosomas. El libro yendo más allá de la literatura.

En este Aragón de cierzo domesticado por la costumbre resulta una agradable sorpresa el trabajo editorial de Jessica y Víctor.
Jekyll&Jill se sale de lo convencional, igual que anorak, la editorial de Sergio Navarro, apostando por los poemas visuales de Pierre d. la y los diseños de Víctor Montalbán. Nuevos moldes, diferente y atrayente concepto en el que la ilustración y el diseño son importantes, parte indivisible del libro, apéndice de la literatura; regalo para estos tiempos modernos de industria sin alma.

Jekyll&Jill editores
http://jekyllandjill.blogspot.com/
Arantxa Recio
http://www.plastikbanana.es/
Álvaro Ortíz
http://veranomuerto.blogspot.com/

Una llama invertida

Descubrir que las cartas y poemas que Guillaume Apollinaire le escribió a Madeleine Pagès existieron en verdad y que además fueron publicados íntegramente en Francia hace unos pocos años no cambió nada. No es eso lo que importa.
Descubrir que esas cartas, esos poemas de amor y guerra tan hermosos como la memoria están incorporados entre las palabras del texto no me hizo cambiar de opinión. No descompuso mi emoción ni mi asombrada y exaltada admiración por esta inclasificable maravilla escrita por Miguel Ángel Ortiz Albero.
Parecerá una metáfora estúpida, pero ahora que me he pasado al tabaco de liar he podido comprenderlo mejor. Porque parece lo mismo, pero no lo es. Porque es lo mismo, pero de otra manera. Descompondremos su unidad tal y como la conocemos, tal y como nos viene impuesta, y, cogiendo sus elementos por separado: tabaco, filtro y papel, crearemos una nueva. Los ordenaremos y uniremos en una pequeña máquina que al cerrar la tapa nos dará un producto terminado semejante al otro, pero distinto. Tal vez mejor, según el gusto de cada uno, tal vez más simbólico, más aromático, mas puro. Más personal en todo caso.
Supongo que esta novela parte de una admiración previa. La admiración de Miguel Ángel por Apollinaire. Personaje. Poeta y escritor. La misma de la que partió Miguel Sánchez-Ostiz para escribir “La nave de Baco”, su particular búsqueda, reconstrucción, descubrimiento, reivindicación y homenaje a Gustavo de Maeztu. Personaje. Pintor y escritor. Lo mismo que ha hecho Miguel Ángel con Apollinaire y Madeleine. Novelar. Reordenar. Revivir. Interpretar. Concebir, ordenar o expresar de un modo personal la realidad. Traducir. Ejecutar una pieza musical. Poner palabras propias en boca de otro. Hacerle hablar. Porque, como dijo Sánchez-Ostiz, escribir es arte de ventriloquia.
Y me acordé también de cuando aparecieron, ocultos en una maleta, los “Cuadernos de París” de José Gutiérrez Solana y su posterior publicación en edición facsímil de tirada limitada. Y recuerdo que al verlos sentí una extraña emoción. La conciencia de tener ante mí la reproducción exacta y fidedigna de un documento de excepcional valor: los cuadernos de viaje repletos de dibujos y textos de un artista excepcional. Pintor y escritor. Pero también recuerdo que me quedó el vacío de no estar contemplando otra cosa que una fotocopia en color de la realidad. Que la verdadera emoción no estaba en disfrutar su reproducción sino en imaginar los originales en blanco, en imaginar París, en acompañar a Solana en su deambular por la ciudad, en verle escribir y dibujar, en tener la oportunidad de acompañarle, ser testigo de aquel tiempo.
Y ahora, después de este “Un día me esperaba a mi mismo”, entiendo mejor aquella extraña emoción y aquel triste vacío. Entiendo que esta novela es una relectura, es reescribir una historia, poseerla, contarla con voz propia, hacer aquel deseo realidad. Porque revivir aquel tiempo, formar parte de él, sólo es posible a través de la literatura. Novelar la historia real, inventar al hombre que hubiéramos querido ser, convertirse en testigo presencial, compañero, confidente de trinchera y refugio. Reescribir la verdad con un espíritu nuevo. Recuperar la vida, las palabras y el silencio. Ser otro, poeta que acompaña al poeta. Inventor, creador. No pretender ser nada que impida soñar.
Supongo que la intención de Miguel Ángel al escribir este álbum haya sido acercarme a Apollinaire, poeta cansado del mundo antiguo; reivindicarle, reconstruirle en parte. Pero, desde ahora, para mí, Apollinaire, ya no será sólo él. Será su recuerdo, la estrella de su sangre, luciérnaga de silencio y amor perdido, robado por una esquirla en aquel tiempo de azul horizonte. Desde ahora, para mí, será la victoria de un tiempo nuevo; será la seducción por las palabras de Miguel Ángel. Poeta que sigue enfrentándose al mundo, solo entre el gentío, herida que es el comienzo, deseo de perderme para siempre en su universo.

Miguel Ángel Ortiz Albero. “Un día me esperaba a mí mismo”. Jekyll & Jill. Zaragoza, 2011.

Jekyll y Jill Editores
http://jekyllandjill.blogspot.com/

Miguel Ángel Ortiz Albero
http://ortizalbero.blogspot.com/